jueves, 15 de julio de 2021

DIÁLOGO FEMINISTA EN EL BOSQUE

Hada: Hola. ¿Qué tal?

 

Bruja: Hola. Nos conocemos, ¿verdad?

 

Hada: Sí, creo que sí. Hemos coincidido en más de algún cuento. ¿Tú vives en este bosque?

 

Bruja: Sí, exacto. Aquí paso mis días. 

 

Hada¿Te gusta?

 

Bruja¿Cómo decirlo? Sí y no. Tiene sus encantos. Pero también tiene su lado triste, su aspecto desagradable. 

 

Hada¿Sí?

 

Bruja¡Por supuesto! Nada hay enteramente bello. Hay cosas lindas, a veces. También hay porquerías.

 

Hada: De esas abundan demasiado.

 

Bruja: Así es. Hay más espinas que flores. Y hay mucha rutina, pasar el tiempo, sobrevivir.... La verdad que la vida no es, precisamente, un cuento de hadas. 

 

Hada: ¡Dímelo a mí! Las hadas aparecen en los bosques encantados. Solo allí. Porque en la vida real, jamás. Ojalá aparecieran con su varita mágica.

 

Bruja: Exacto, amiga. Me empiezas a caer bien. Creo que pensamos parecido las dos. 

 

Hada: Hay más brujas con sus escobas que hadas madrina con sus varitas. 

 

Bruja: Pero tampoco hay que denostar a las brujas.

 

Hada: Es que eso es lo que nos han hecho creer. Lo que encuentro en la gente es que está preparada para ver brujas maléficas más que bondades.

 

Bruja: Bueno... es que, en verdad, hay más maldad y crueldad por allí que bondades y belleza.

 

Hada: Tienes toda la razón. La gente quiere creer, necesita creer en la magia, en que con una varita se arreglan las cosas. En que las supuestas hadas encantadas te solucionan todo.

 

Bruja: Y no es así, por supuesto. Entonces, hablando de otra cosa... tú vives en el bosque también, ¿verdad?

 

Hada: Exacto. Aquí me mantengo siempre. Este es mi mundo.

 

Bruja: ¿Te gusta? ¿No te aburres?

 

Hada: Con toda honestidad: a veces sí. Me gustaría dejar de ser una niña bien portada y hacer mis travesuras. 

 

Bruja: Pero... ¿eres una niña bien portada? ¿Existe eso? 

 

Hada: En la cabeza de los varones: sí. Son esas mujercitas etéreas, pura bondad, que sólo están para atender a los hombres, a sus papás y hermanos, y luego a sus esposos.

 

Bruja: ¡Qué tontería! Las mujeres perfectas... Bueno, cuando son jovencitas y tienen todavía los encantos de la carne tierna. Son perfectas si son sumisas y les dan hijos a esos hombres. Después, cuando aparecen las arrugas y las várices -cosas que a los varones también les llegan-, cuando salen canas y se pierde el encanto de la juventud, las mujeres son brujas.

 

Hada: ¡Qué injusticia atroz! ¿no? Brujas, brujas... ¡como si fuera tan malo eso!

 

Bruja: Exacto, mi amiga. Está demonizado eso: las mujeres malas son brujas. ¡Por favor! 

 

Hada: Y amantes del diablo, dicen por ahí. 

 

Bruja: Y se comen a los niños. ¡Cuántas estupideces! 

 

Hada: Las mujeres son, o somos, según lo que los varones quieran vernos. Angelicales o diabólicas, según la conveniencia masculina.

 

Bruja: A las brujas se las excluye, se les teme, se las sataniza... pero ¿por qué?

 

Hada: Será ¿porque tienen sexo desenfrenado con Lucifer?

 

Bruja: Esas son las tontas ideas que rigen en la sociedad. ¿Por qué habría un sexo desenfrenado? ¿Hay que ponerle freno acaso?

 

Hada: Exacto. Así crían a la gente. El sexo supuestamente sin frenos es lujuria, pecado, exceso. Es lo que los varones pueden hacer, a escondidas, por supuesto. Con las “buenas” mujeres eso no se hace. Para eso están las prostitutas, las rameras.

 

BrujaY si nosotras, las brujas, tenemos sexo con el Demonio, eso es lo peor que pueda concebirse, es la perdición absoluta.

 

Hada: ¡Qué hipocresía! Se castiga en forma pública lo que se hace en las sombras.

 

BrujaEso es la moral, amiga mía. Una pura mentira.

 

Hada: Las buenas mujercitas, como las hadas, no deben hacer “cochinadas”. Deben esperar a su príncipe azul para que venga a rescatarlas en caballo blanco de la torre del palacio.

 

BrujaVenciendo a dragones malvados… ¡Por favor! Sucede que esos príncipes azules… están un poco desteñidos.

 

Hada: En realidad, nunca fueron azules. Y los caballos no son blancos.

 

Bruja: Y no hay dragones. A mí ya me tiene harta esto de ser la “mala de la película”, esperando a que vengan por nosotras, las brujas, para quemarnos en una hoguera en la plaza pública.

 

Hada: Tienes toda la razón. ¿Hasta cuándo vamos a dejar que nos sigan atropellando?

 

Bruja: Las mujeres somos algo más que brujas o princesitas, hadas encantadas o satánicas malvadas.

 

Hada: Exacto, amiga. Ya no más. 



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