Situación real que tuvo lugar en un seminario en
la neoliberal Universidad Francisco Marroquín, de Guatemala.
Reunidos en un seminario varios profesores,
“vacas sagradas” del neoliberalismo en el país, con un grupo de estudiantes, se
discutía sobre cómo “el que quiere, puede”. En otros términos: la acumulación
de riquezas depende del propio esfuerzo personal.
(…) Catedrático: Ejemplos de esto
hay muchos: Bill Gates, Aristóteles Onassis, etc. Es así, jóvenes: solo
trabajando duro se puede tener éxito. El éxito es una cuestión de actitud.
Estudiante: Profesor, ¿me
permite una pregunta?
Catedrático: Adelante,
jovencita.
Estudiante: Mire, yo vengo
de familia pobre. Como siempre tuve excelentes notas en la primaria y en la
enseñanza media, conseguí esta beca para la Marro, que sabemos, es la
universidad más cara del país. Mis padres están orgullosísimos de eso.
Catedrático: Vio que el que
quiere, puede.
Estudiante: Sí, claro…
Bueno, en parte. Porque… permítame terminar la idea.
Catedrático: Dele, dele. Adelante.
Estudiante: Ver a mis padres
y lo que les voy a contar ahora me abre dudas. Resulta que como parte de mi
trabajo de campo, el mes pasado estuve en algunas aldeas de Quiché, zona
indígena por excelencia. Estuve levantando datos para mi investigación.
Catedrático: Ahá. ¿Y qué
encontró?
Estudiante: Yo pensaba
siempre eso que ustedes nos enseñan aquí: que el que quiere salir adelante, lo
logra. Pero viendo las realidades de estos lugares, pobres, pobrísimos, con
niños descalzos, con una escuelita que se cae a pedazos con un maestro que la
mitad del tiempo no está, sin centro de salud cercano, familias con diez hijos,
campesinos que solo reciben salario cuando bajan a la Costa Sur a los cortes de
caña de azúcar, todo eso me hacía preguntar ¿cómo es posible que alguien así
salga de pobre aunque quiera?
Catedrático: Usted, de
familia pobre como dice, pudo superarse.
Estudiante: Pero soy la
excepción. Soy la única de mi familia que llegó a la universidad. Y todo el
mundo ahí, hombres y mujeres, trabajaron de sol a sol toda la vida. Nadie pasó
de albañil u obrera de maquila.
Otro Catedrático: No venga
con ideas comunistas aquí, señorita. Si no, puede perder su beca.
Estudiante: Yo solamente
estoy preguntando cómo es esto, porque no lo entiendo.
Catedrático 3: Usted es
muy jovencita todavía, niña. Ya lo va a entender si estudia duro. No se
preocupe.
Estudiante: Pero… ¿cómo
trabajando se va a superar una? Mi familia trabajó siempre, y no salimos de la
covachita donde vivimos.
Catedrático: Bueno… dejemos
esta bizantina discusión y hablemos del examen de la semana que viene (…)
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