miércoles, 17 de febrero de 2021

VACUNAS ANTI-COVID Y CONEJITOS DE INDIAS ¡AL REVÉS!

Rosa: Estoy muy contenta.

 

Azucena: ¿Por qué?

 

Rosa: Porque por primera vez nosotras, toda la población del Sur, el pobrerío, nosotras y nosotros, negritos, indiecitos, las y los olvidados de siempre, podemos estar felices.

 

Azucena: No te entiendo, Rosa: ¿por qué estar feliz? Además de estar chingadas como siempre, muertas de hambre, con trabajos precarios, con la pandemia estamos peor. ¿De qué felicidad hablamos?

 

Rosa: ¡Justamente por eso, mi querida Azucenita! La pandemia nos hundió más de lo que ya estábamos, por supuesto.

 

Azucena: Entonces, ¿qué rechingada felicidad hay ahí?

 

Rosa: Bueno…, es que ahora están saliendo las vacunas. Han hecho una gran bulla con las primeras que aparecieron, las de las grandes compañías capitalistas occidentales. La rusa, que parece ser la más efectiva, la menospreciaron.

 

Azucena: Y de la cubana que está por aparecer, ni hablan.

 

Rosa: Por supuesto: lo que no huele a empresa privada de rubios exitosos, es pecado, es algo del infierno.

 

Azucena: Sí, sí, de acuerdo con todo eso. Pero ¿dónde está la felicidad?

 

Rosa: Pues bien: aún no se conocen bien las reacciones de todas esas vacunas, la de Pfizer, AstraZeneca, Moderna. Y, como siempre, aún antes de empezar a usarlas, los blanquitos ya compraron toda la producción excluyendo al pobrerío. ¡¡Toda la producción compraron!! Y, como siempre, nosotras y nosotros, la población pobre del mundo, se jode, se queda con las migajas.

 

Azucena: Sí, es infame, deplorable. En Canadá, por ejemplo, compraron por adelantado lotes de vacunas para vacunar 9 veces a toda su población.

 

Rosa: Y después se llenan la boca hablando de democracia, libertades, derechos humanos y no sé cuánta tontera más.

 

Azucena: Estamos de acuerdo, mi querida Rosita. ¡Son unos hijos de la gran puta! El sistema es así: fomenta el individualismo, el más repulsivo egoísmo. Te preparan para la salvación personal olvidándose del otro. La solidaridad es pieza de museo. En Estados Unidos y Europa ya acapararon toda la producción de vacunas a futuro, se cagan en nosotras y nosotros una vez más, como siempre. Perfecto, lo sabemos, estamos de acuerdo con eso. Pero, ¿y la felicidad que mencionabas? ¿Dónde, mi querida?

 

Rosa: Es que, por primera vez en la historia, los indiecitos y negritos del Sur no vamos a ser conejitos de indias para una nueva medicina que sacan las multinacionales.

 

Azucena: ¡Es cierto!... No se me había ocurrido. Cuando las vacunas lleguen aquí, ya los del Norte habrán sido los cobayos. ¡Interesante reflexión! ¿no?



 

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