sábado, 14 de diciembre de 2019

DESTRUCCIÓN DE LOS TEJIDOS SOCIALES




¡Matemos a los delincuentes!

Décadas atrás la delincuencia era un fenómeno marginal. Siempre la hubo, porque ese es un costo de la civilización: la transgresión a las leyes es lo que demuestra que somos humanos (los animales no tienen ese “problema”).

Pero la delincuencia no pasaba de ser un mal menor, secundario, una marginalidad. El capitalismo actual, por el contrario, la tiene como uno de los grandes problemas sociales. ¿Problema artificialmente creado? En parte sí: se necestia una delincuencia desbocada para dar como respuesta un clima de control y militarización. Y en Latinoamérica, “casualmente” hay el doble o el triple de agencias privadas de seguridad que policías estatales.

La delincuencia puede ser un buen distractor. Pensamos solo en eso, y dejamos de lado cuestiones mucho más medulares: la lucha de clases.

Ese auge delincuencial da como resultado respuestas punitivas, y la población termina estando de acuerdo con un linchamiento (siempre de un raterito de billeteras, nunca de un empresario explotador o de un político corrupto), o con una policía de “gatillo fácil”.

Es probable que muchos de los que vean este video estén de acuerdo (y secretamente aplaudan) con esa intervención policial.

¿SE PERDIÓ DE VISTA EL VERDADERO ENEMIGO?




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