miércoles, 7 de abril de 2021

GLOBALIZACIÓN NEOLIBERAL

 

Se presentan aquí 17 textos en relación al neoliberalismo y a la globalización: 14 de ellos escritos antes de la pandemia de COVID-19 que asoló al mundo en el 2020, y 3 -los últimos de la colección- concebidos durante la misma, más un grupo de conclusiones (más que conclusiones en sentido estricto, ideas-fuerza para seguir profundizando).

 

En todos ellos hay un hilo conductor: examinar cómo las políticas llamadas “neoliberales” obran a favor de los grandes capitales, desarticulando e intentando desvanecer las luchas populares por transformar el estado actual de cosas.

 

Se tocan temáticas diversas -precarización de las condiciones de trabajo, aspectos conceptuales de economía política, los paisajes sociales del capitalismo salvaje de las últimas décadas del siglo XX, las luchas populares anti-sistémicas-, siempre en función de encontrar alternativas superadoras.

 

Esperamos que sea un aporte, al campo académico-intelectual, por un lado, pero fundamentalmente, a la acción político-social transformadora.

 

https://www.alainet.org/es/articulo/208922



martes, 6 de abril de 2021

EQUIDAD

Al gobierno de Estados Unidos le “preocupa mucho” la detención de la ex presidenta (dictadora) Jeanine Áñez en Bolivia. ¿Futuro nuevo golpe de Estado o injerencia en los asuntos internos del país andino?

 

¿Por qué no juntamos firmas en todo el mundo para mostrar nuestra “honda preocupación” por la muerte de George Floyd a manos de policías blancos en Estados Unidos? O, si se prefiere, nuestra “honda preocupación” por las torturas en la base militar de Guantánamo, o por el aumento siempre creciente en el consumo de estupefacientes de la población estadounidense, o por la aparición de grupos supremacistas blancos en su territorio, o por la persistencia de tiroteos en lugares públicos con la consecuencia de muerte de inocentes a partir de la posibilidad de comprar libremente armas de guerra en cualquier negocio, o por la injerencia en las innumerables intervenciones de Washington alrededor del mundo generando muerte y destrucción a lo largo del siglo XX y el XXI, o por las más de 700 bases militares apostadas en los cinco continentes amenazando la paz mundial, o por el uso de armas atómicas contra población civil no combatiente en Japón, o por inundarnos con basura mediática generada en Hollywood presentando un mundo maniqueo de buenos (ellos) y malos (siempre nosotros), o mintiéndonos descaradamente en cada acción política que hace su gobierno? (paro la lista aquí porque no alcanzarían varias páginas para seguir anotando atrocidades).



 

lunes, 5 de abril de 2021

DESVIAR UN RÍO DEJANDO SIN AGUA A UNA COMUNIDAD: PERMITIDO

ROBARSE UNAS PACAYAS: ¡¡¡TERRIBLE DELITO MEDIOAMBIENTAL!!!

 

En el Parque Nacional Las Victorias, en Cobán, departamento de Alta Verapaz, Guatemala, fueron detenidos dos campesinos por extraer 96 pacayas (Chamaedorea tepejilote, variedad de palmácea muy rica en nutrientes, de la que se come su flor). Según el Consejo Nacional de Áreas Protegidas -CONAP-, la planta de pacaya se encuentra en la lista de especies amenazadas. Los detenidos justificaron su acción alegando que “las pacayas se pudren en las plantas”. El valor de esas 96 flores en el mercado es de 150 quetzales (unos 20 dólares). El delito que habrían cometido los detenidos, según la jueza interviniente, constituye “atentando contra el patrimonio natural y cultural de la nación”, por lo que contempla sanciones de prisión de 5 a 10 años, si en juicio se les encontrara culpables, y multa de 10 mil a 20 mil quetzales (1,200 a 2,500 dólares).

 

Curioso, ¿verdad? La justicia (¿justicia?) defiende la naturaleza a capa y espada en este caso, pero dejar pasar el envenenamiento de aguas, tierras y aire que provocan las empresas mineras con sus desechos tóxicos, el desvío de ríos que hacen las hidroeléctricas dejando a comunidades sin agua, la contaminación venenosa que producen las fumigaciones de los cultivos industriales (azúcar, algodón, palma aceitera), la desertificación que produce la tala incontrolada de bosques…. ¿Y el cuidado del medioambiente?

 

¿JUSTICIA SEGÚN EL BILLETE?




 

domingo, 4 de abril de 2021

EL SOCIALISMO EN BOLIVIA

EL SOCIALISMO BOLIVIANO, CON EVO MORALES A LA CABEZA, LOGRÓ CAMBIOS ENORMES

 

Durante ese período el producto interno bruto creció cerca de 400%, e iba a cerrar el 2019, antes del golpe de Estado que lo sacó del poder, con un crecimiento de casi el 5% interanual (junto con Panamá, el crecimiento más alto de Latinoamérica a pesar de la crisis residual arrastrada desde el 2008 y la crisis de desaceleración económica mundial de estos años). Según datos del Banco Mundial, con el socialismo Bolivia dejó el grupo de los países de ingresos bajos y pasó a pertenecer a la categoría de los países de ingresos medios (62% de su población los tiene). Los recursos mineros (gas, litio, varios minerales, las llamadas tierras raras) se nacionalizaron, y en algunos casos se establecieron explotaciones público-privadas, en las cuales el Estado boliviano captaba una importante cuota, lo que le permitió implementar profundos programas sociales en todo el país, especialmente en las zonas más rezagadas.

 

Se dieron infinidad de logros: la pobreza se redujo del 60 al 34%. La esperanza de vida subió de 64 a 71 años. El salario mínimo pasó de 57 dólares mensuales a 298. En el área de salud, las mejoras fueron ostensibles, con una población que se empezó a alimentar mejor y recibir asistencia adecuada. Durante la gestión socialista de Evo Morales se construyeron 34 hospitales de segundo nivel y más de 1,000 clínicas populares. Con los métodos educativos del socialismo cubano (internacionalmente reconocidos como de altísima calidad) “Yo Sí Puedo” y “Yo Sí Puedo Seguir” se trabajó fuertemente la alfabetización, al punto que Bolivia fue declarada por la UNESCO país libre de analfabetismo. En este período de gobierno socialista del MAS se construyeron casi 17,000 escuelas, de modo que Bolivia pasó a ser uno de los países latinoamericanos con mayor porcentaje de cobertura en educación primaria (como Cuba).

 

Otro de los importantes avances de la sociedad boliviana conseguidos durante el gobierno socialista de Morales puede mencionarse el trabajo en pro de la equidad de género. Como un símbolo de ello, antes del gobierno socialista solo había un 18% de mujeres en el Parlamento, mientras que hacia el 2019, ese porcentaje había pasado a 51%. Como expresiones de esos cambios pueden indicarse también 5,000 nuevos kilómetros de carreteras que forjaron desarrollo para las áreas más olvidadas, pero más aún, el lugar que pasaron a ocupar los pueblos originarios intentando superar el histórico racismo que caracterizó a Bolivia (mayoría indígena, pero siempre gobernada por una oligarquía criolla de espalda a esos pueblos). La sociedad boliviana, sin dudas, cambió mucho en estos últimos años, siendo de los pocos países que no se ciñeron a políticas neoliberales agresivas globales de ultranza, obligadas por Washington. Es por ese motivo, porque el país se comenzó a liberar del yugo imperial de los países capitalistas hegemónicos occidentales tradicionales, empezando a construir una alternativa no enteramente capitalista, que los grandes poderes lo vivieron atacando estos últimos años, culminando con un golpe de Estado que sacó a Evo Morales de la presidencia. Y la población, cuando tuvo la oportunidad de volver a votar, nuevamente eligió el socialismo.

 

¿POR QUÉ DICEN QUE FRACASÓ EL SOCIALISMO?



sábado, 3 de abril de 2021

UN ERROR

Cecilia pintaba muy bien. Ya había expuesto en un par de galerías, y ahora estaba gestionando una nueva muestra, esta vez en París. Su familia, una de las más adineradas del país, en principio no veía muy bien sus aficiones artísticas, pero con el tiempo fueron aceptándolas. Ahora, ante la posibilidad de exhibir en Europa, padre y madre la miraban encantados.

 

La joven vivía en un mundo de ensueño. Con sus 22 años recién cumplidos, su vida había sido un cuento de hadas. Educada en los mejores colegios de Suiza, su afición por las artes plásticas la había llevado a su corta edad a frecuentar grandes maestros de la plástica, de Europa y de Estados Unidos. Ahora, de vuelta en Feudalia, su país natal, seguía pintando, mientras su padre continuaba haciendo más y más dinero con sus numerosas empresas, su madre pasaba su tiempo en tareas de beneficencia y la dictadura militar asolaba la nación.

 

Su novio, Roberto, a punto de graduarse de ingeniero y listo para viajar a Alemania con un post grado, era su amor de toda la vida. El joven, de familia igualmente adinerada, también vivía en una campana de cristal. Con automóvil flamante cada año -aspiraba a un Ferrari con su primer sueldo y sus ahorros; de momento no trabajaba- prácticamente nada sabía de la sangrienta dictadura en que vivía.

 

La feliz pareja, alejada de mundanas preocupaciones, llevaba un noviazgo peliculesco. Entre lujos y opulencia, parecían no enterarse de las montañas de cadáveres y los ríos de sangre que marcaban el día a día de Feudalia. La aparición de “guerrilleros comunistas” había obligado a la intervención de las “patrióticas y abnegadas” fuerzas armadas, para impedir que “el sucio trapo rojo ondeara en los mástiles impolutos de la república”. Don Carlos, padre de Cecilia, que había rechazado ser Ministro de Economía en el gobierno del actual presidente de facto, el general Pérez, por considerar que eso lo alejaba de sus negocios, era uno de los principales impulsores de la “limpieza” que se estaba llevando a cabo. Hombre público como era -varias veces presidente de la cámara empresarial- había declarado en distintas oportunidades que “el país estaba pasando por un momento angustiante, y que un poco de mano dura era imprescindible”.

 

El general Pérez, intachable militar formado en la Escuela de las Américas, en Panamá, cumplía a cabalidad con lo recomendado (¿exigido?) por el embajador de Estados Unidos y varios de los más connotados empresarios -don Carlos era uno de ellos- en alguna reunión previa al golpe de Estado que lo llevó a la presidencia: “General, el país necesita de sus buenos oficios. No podemos ser cabeza de playa de apátridas y ateas potencias extraterritoriales, así que… tiene carta blanca para limpiarnos el terreno de esos molestos comunistoides, esos zurditos malolientes que nos traen ideas foráneas”.

 

La indicación había sido más que clara. Como buen soldado, el general Pérez sabía cumplir órdenes. Sus doce o catorce horas diarias dedicadas a atender la represión, es decir: los asuntos de Estado, las pasaba encantado. Para él eso no era una pesada carga laboral: era la más sentida obligación llevada a cabo “con la satisfacción del deber cumplido”. “¡Hay que salvar al país de las garras del comunismo internacional!”, decía pletórico.

 

Nadie se atrevía a hablar en Feudalia. Las escasas denuncias de violaciones a los derechos humanos que aparecían esporádicamente, eran silenciadas con brutalidad. Cárceles clandestinas, cámaras de torturas, desaparición sistemática de “personas molestas” (léase: disidentes políticos), aparición de cadáveres descuartizados en zonas despobladas y patrullajes militares continuos estaban a la orden del día. El país se había vestido de verde olivo.

 

Cecilia y Roberto seguían su vida de ensueño, ajenos a esa sangrienta realidad. A lo sumo, sabían que había “algunos bochinches”, y que las “gloriosas fuerzas armadas” estaban poniendo la casa en orden.

 

Aquel miércoles por la mañana, Cecilia tenía que ver al maestro Romagnolli, una de las glorias nacionales de la plástica. Feudalia no se caracterizaba precisamente por un alto desarrollo ni científico ni cultural, pero había chispazos geniales por aquí y por allá. Este pintor era uno de ellos. Hijo de inmigrantes italianos, había hecho su vida allí; su talento le había dado fama internacional. Era por eso que la joven artista y millonaria lo había contactado, para que el maestro le sirviera de contacto con la galería de Francia. Romagnolli, sabiendo de la calidad artística de la muchacha, lo estaba haciendo gustoso.

 

Cecilia y Roberto llegaron a la casa del pintor en el preciso momento en que se estaba llevando a cabo el operativo. Eran tres automóviles sin placa de identificación, con cuatro ocupantes cada uno. Armados hasta los dientes y encapuchados, los matones -después se supo que era personal militar actuando de civil- se estaban llevando a Romagnolli. El maestro -Cecilia no lo sabía, ni siquiera podía imaginarlo- era parte del movimiento revolucionario. Su trabajo consistía en proporcionar logística; sus 62 años no le permitían incorporarse como combatiente, pero su acción era vital para la organización.

 

La parejita quedó estupefacta al ver lo que estaba ocurriendo. Ambos tenían idea de que esas cosas sucedían, pero preferían ignorarlas. Con sus familias jamás hablaban de eso; era más tolerable reconocer, un poco a medias, que tenían relaciones sexuales prematrimoniales que tocar esos espinosos temas políticos. El padre de Roberto, un acaudalado terrateniente, había donado al Ejército una de sus cuantiosas propiedades en la ciudad capital para que allí funcionara un centro clandestino de detención y tortura. Por supuesto, nadie en su familia sabía nada al respecto.

 

Cecilia se molestó tremendamente al ver que llevaban a empellones y patadas a su adorado maestro. Sin pensarlo, muy alterada, se dirigió a los gritos, desafiante, a los armados:

 

“¿Qué hacen, animales? ¿Por qué tratan así a este caballero?”

 

Los matones se miraron sorprendidos, y esperaron instrucciones de quien estaba a cargo de la operación. Luego se supo que era el Capitán de Infantería Eleuterio Monzón. Éste, igualmente sorprendido, se dirigió a la pareja:

 

“¿Y ustedes quién mierda son?”

 

“Lo mismo me pregunto yo: ¿quién mierda son ustedes?, ¿qué mierda están haciendo con Marco, con el profesor Romagnolli?” Era raro que Cecilia utilizara improperios. Más raro aún -para Roberto constituía una sorpresa mayúscula, lo que lo dejó sin palabras- verla así alterada, con el rostro enrojecido y los ojos que le saltaban de las órbitas.

 

El capitán, por supuesto vestido de civil, quedó perplejo. Luego de pensarlo unos segundos, ordenó a su gente:

 

“Llévense también a estos dos. Deben ser cómplices estos hijos de puta”.

 

En un santiamén, Cecilia y Roberto estaban encapuchados, esposados e introducidos a la fuerza en los vehículos, entre golpes e insultos. Ahí comenzó su calvario.

 

Marco Romagnolli intentó explicar que estos jóvenes nada tenían que ver con el grupo guerrillero. Un tremendo culatazo en la boca lo acalló, quitándole varios dientes y partiéndole el labio inferior. Ya en la cárcel secreta, ensangrentados, doloridos hasta morir por los golpes, sometidos psicológicamente con los agravios recibidos -“¡te vamos a cortar la verga, hijo de puta, y a tu mujer la vamos a violar mil veces!, ¿entendiste?”- Cecilia y Roberto fueron separados. Cada uno fue alojado en un pequeño calabozo, al igual que hicieron con el pintor. A partir de ahí, ya no volvieron a verse entre sí.

 

Después de tres días de interminables torturas, Romagnolli repitió por enésima vez que la pareja no pertenecía a ninguna célula, que eran de muy buena familia, y que la muchacha era una excelente pintora que venía a verlo por su viaje a Francia. Hasta ese momento no le creían; sus torturadores pensaban que era una estrategia para que liberaran a dos de sus “cómplices”. Pero eso, repetido hasta el cansancio por el artista plástico, más lo dicho por Roberto, abrieron una duda al encargado de la prisión, el coronel Gómez. El joven, en medio de las palizas recibidas, insistiendo una y mil veces que no tenía ninguna relación con movimiento armado alguno, que no era de izquierda, que era hijo de uno de los grandes ricachones de Feudalia, pudo reconocer el lugar en que se encontraba.

 

“Esta casa es de mi viejo. Estoy seguro, porque aquí me vine a masturbar por primera vez en mi vida. Si quieren se las describo completa. ¡Esta casa es de mi familia! ¿Por qué me tienen aquí?”

 

Ante tanta insistencia, y ante lo que parecía algo congruente, llamaron al coronel. El oficial en persona vino a preguntar cómo estaba la situación. Después de un largo interrogatorio, esta vez sin golpes ni blasfemias atemorizantes -“imprescindibles para un buen trabajo de investigación”, según rezaban los manuales militares- decidió averiguar. En forma urgente presentó el caso a su superioridad, y casi de inmediato todo se iluminó. El presidente de la república, el general Pérez, ya había sido informado por las dos “respetables” familias del drama que estaban viviendo. Don Carlos en persona lo había visitado en su despacho para presentar el cuadro de situación: hacía tres días que su hija y su futuro yerno habían desaparecido. La primera hipótesis adelantada por las autoridades fue que podía tratarse de un secuestro extorsivo por parte de “esos malditos bolcheviques”. Ahora, con lo informado desde “El Hogar de Huérfanos” -así apodaban a ese centro de torturas- las cosas comenzaban a aclararse.

 

No sabían cómo proceder ante las familias de Cecilia y de Roberto. En sentido estricto, no era un error. Dos personas que se acercaban a la casa de un miembro activo de la guerrilla, perfectamente eran sospechosas de poder pertenecer a la organización. Eran tiempos de guerra sucia, y las verdaderas autoridades de Feudalia -la embajada y el consejo empresarial- habían pedido expresamente “limpiar el país de comunistas”. ¿Quién era culpable? ¿A quién acusar?

 

La familia de Cecilia, recalcitrantemente católica, estaba en total desacuerdo con el aborto. Pero en este caso hizo una excepción. Producto de las violaciones de esos días en cautiverio, la joven resultó embarazada. En total hermetismo, con todas las medidas sanitarias del caso -en Feudalia el aborto era ilegal en ese entonces-, se procedió a detener el embarazo.

 

Don Carlos intentó entender lo sucedido. Él mismo le había hablado de “carta blanca” al militar que ahora era presidente. Y “carta blanca” significaba todo eso: hacer lo necesario, cualquier cosa, saltando todos los límites imaginables, para detener esa “enfermedad pestilente del comunismo”. De todos modos, no estaba en los planes lo sucedido con Cecilia y Roberto. Obviamente, eso no podía esperarse; había sido un exceso, uno más de los miles y miles cometidos durante la dictadura. ¿Un error? “Suerte perra la mía”, se maldecía don Carlos. “¿Por qué me tuvo que tocar esto? ¿Por qué?”

 

Fue la presión familiar, fundamentalmente la de su esposa, la distinguida doña María de las Mercedes González Casanova y de Fuentes, señora de J., la que terminó obligándolo a tomar la decisión. Don Carlos, a partir de las conversaciones mantenidas con el embajador, William H., quien quedó impresionantemente consternado al conocer el caso teniendo que pedir instrucciones a Washington, hizo lo imposible por remover al general Pérez. “En realidad este pobre hombre no tenía la culpa”, declaró alguna vez con unas copas de más a algunos de sus más íntimos amigos, varios de ellos empresarios estadounidenses, hablando en elegante inglés británico. “Fueron las circunstancias”. Finalmente, aunque la carnicería continuó, Pérez fue reemplazado.

 

Las heridas físicas fueron sanando, tanto en Roberto como en Cecilia. No así las psicológicas. Finalmente, no siguieron juntos. Con el paso del tiempo, el muchacho llegó a tener su maestría en Alemania, y luego un doctorado. Al regresar a Feudalia, se hizo cargo de alguna de las empresas de su padre, como reputado ingeniero industrial que era. Se casó. Ahora ya es abuelo, y único heredero de una cuantiosa fortuna. De Cecilia nunca más volvió a mencionar palabra.

 

Cecilia, producto del suplicio vivido, prácticamente no volvió a estar en Feudalia. Se instaló en París, y allí se dedicó toda su vida a pintar. Fue una destacada artista plástica; pintaba óleos, pero donde mejor se sentía era en las acuarelas. A su país natal volvió en muy contadas ocasiones: para la muerte de sus padres, alguna vez por una cuestión administrativa en relación a su enorme herencia, solo una vez para visitar a antiguas amigas. Ahora, ya sin dictadura, estuvo por aquí de pasada en estos días. Como ya hacía tiempo que manteníamos este contacto, nos concedió una entrevista. Ahí nos contó un poco más en detalle lo que ya sabíamos de oídas: viviendo en la ciudad luz se fue relacionando cada vez más con artistas jóvenes, intelectuales, militantes políticos de izquierda. El cambio fue gradual, pero al cabo de los años, definitivo, sin retorno. El cheque millonario que le envían sus administradores puntualmente cada mes lo sigue cobrando. Muy pocos saben que destina buena parte a financiar un movimiento guerrillero en el África. Con lágrimas en los ojos nos contó que le hubiera gustado tener un hijo, pero luego de lo vivido nunca más volvió a tener relaciones sexuales con nadie. Su vida la dedicó enteramente al arte…, y a apoyar causas de izquierda.

 

Uno de sus cuadros más notorios -pintura expresionista-, hoy día en una pinacoteca privada que mantiene uno de sus mejores amigos italianos, se titula “Pobre tipo”. Nadie entiende bien por qué hay tanta sangre en la obra. Nosotros sí lo entendemos. El general Pérez sigue sin entender por qué lo removieron de su cargo, si solo se limitó a cumplir órdenes.




viernes, 2 de abril de 2021

PROCESIONES EN SEMANA SANTA

La llegada del jesuita argentino Francisco I al trono de Pedro ha marcado importantes cambios en el Vaticano. Por lo pronto, además de gestos importantes hacia un compromiso más terrenal tomando distancia de la fastuosidad de otros papas, comenzó a hablarse en otro tono de temas que hasta ese entonces eran tabú: la posible incorporación de la mujer al sacerdocio, el celibato, los actos de pederastia de muchos sacerdotes, las finanzas del Banco Ambrosiano, la prohibición del uso de preservativos ante la pandemia de VIH-SIDA… No hay dudas de que su papado -corto, según él mismo lo adelantara (obviamente, ya recibió presiones)- está indicando cambios. Tal vez hay que leerlos como la preocupación de las altas esferas eclesiásticas ante la innegable pérdida de presencia como institución. Está claro que si la Iglesia no se actualiza, seguirá el imparable éxodo de feligreses. Como muestra, en Latinoamérica, países tradicionalmente católicos, en ciertas zonas más de la mitad de la población ha optado por los nuevos cultos evangélicos (muy buena estrategia de la CIA, por cierto).

 

No es ninguna novedad que desde Roma hay preocupación por lo que se percibe como una ostensible e indetenible merma de adeptos al catolicismo. Ello puede tener varias causas, y es la misma Iglesia, en alguna medida, la que ha ido provocando cierto desinterés en la población. No es ninguna novedad tampoco, al menos en Latinoamérica -bastión tradicional de la fe católica-, que esos cultos neoevangélicos han venido creciendo en estas últimas décadas a un ritmo sorprendente. Podrá aducirse que ello es producto de esmerados planes de control social implementados por centros de poder desde Washington, que los pusieron en marcha durante los años 1970 como una forma de contrarrestar la Teología de la Liberación, con fuerte compromiso social, que proliferaba en la región. El Documento de Santa Fe II (base ideológica de la derecha dura estadounidense) lo establece de modo claro.

 

Lo cierto es que, por una sumatoria de causas, la religión católica no está en franco ascenso. Por el contrario, se mueve a la baja en todo el mundo, al menos en la cantidad de feligresía que la abraza. Otro tanto ocurre con su prédica moral (medieval, por cierto): mientras crecen los abortos y las uniones homosexuales por doquier, la institución sigue oponiéndose firmemente a estas prácticas con un mensaje represor. Y, por otro lado, hace ya largos años que dejó de ser el poder dominante de Europa y del continente americano. Su merma en el manejo económico -durante el Medioevo era dueña de la mitad de las tierras en Europa- y político -ponía y quitaba reyes- es notoria. El capitalismo no necesitó de la fe católica para desarrollarse, por eso le fue más funcional el protestantismo.

 

En Europa, como consecuencia de los nuevos dioses que se entronizaron hace ya dos siglos -la ciencia moderna y el capital-, hay poblaciones en las cuales la mitad se declara agnóstica. En Latinoamérica, perdiendo terreno en forma acelerada ante esas nuevas iglesias evangélicas, la grey católica ha disminuido considerablemente. El Vaticano está preocupado. Por un lado, no encuentra candidatos a curas (hoy día es rarísimo que un joven varón opte por el voto de castidad); y por otro, en más de algún caso sus sacerdotes presentan conductas sexuales cuestionables que alejan a sus seguidores. Los grupos carismáticos representan una forma de intentar recuperar el terreno perdido, pero ello no detiene el éxodo.

 

Pero sucede algo interesante, digno de estudio psicosociológico: en Guatemala, llegada la Semana Santa, año con año crece el número de los cargadores en las procesiones. Eso, obviamente, por causa del obligado confinamiento impuesto por la pandemia de COVID-19, se ha detenido los años 2020 y 2021. ¿Retomará con fuerza el próximo año, quizá ya sin medidas restrictivas? Este crecimiento puede llevar a pensar en varias conclusiones: si bien no hay, numéricamente considerados, más practicantes católicos hoy que antes -si algo crece, son los templos evangélicos-, ¿crece el espíritu católico entonces? ¿Por qué con cada nueva procesión se debe agregar más recorrido para dar lugar a más participantes? ¿Crece el fervor religioso? ¿Se fortalece la fe católica en los ya tradicionales creyentes? Son menos los practicantes, pero ¿cada vez son más devotos? ¿O ahora se peca mucho más, por lo que hay que lavar muchas más culpas? Como sea, los tradicionales recorridos de siempre ya no alcanzan y deben agrandarse cada Semana Mayor, creciendo también el tamaño de las andas.

 

También podría entenderse el fenómeno de otra manera: además de fervor religioso, ¿no habrá moda en todo esto? Es curioso que, pese a esta explosión de fe de las procesiones, en las cuales se ven cada vez más personas “comprometidas” con la causa de Jesús, las iglesias católicas no crecen. Pero crecen los abortos ilegales, los embarazos no deseados de adolescentes y niñas, la violencia contra las mujeres, los ataques violentos contra personas transgénero. Y de la misma manera en que ya no hay lugar para meterse en una procesión, ni cargando el anda ni mirándola pasar -al menos así era en las últimas procesiones-, en la misma proporción crece también el consumo de bebidas espirituosas para la época. No pocos cargadores regresan rapidito un día desde la playa para pagar promesas en la procesión y luego… de nuevo a la playa.

 

Hoy están de moda, entre otras cosas, los voluntariados, los tatuajes y la llamada responsabilidad social empresarial. ¿No pasará algo así con las procesiones en Guatemala?




jueves, 1 de abril de 2021

¡FELIZ SEMANA SANTA!

Sor M. (dirigiéndose al Sumo Pontífice): Santo Padre, ¿cuál es el lugar de la mujer en la Iglesia?

 

Papa Juan Pablo II: Hermana, ya lo he dicho. El lugar de la mujer es el de la virgen María: estar sumisa a los pies del Cristo yacente. Recuerde, vea la Biblia: Juan, 11:32.

 

https://youtu.be/R-8ona1GyzQ